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jueves, 27 de octubre de 2016

SOMOS DIOS EN ACCIÓN - LA PARTE Y EL TODO


Mensaje recibido el 5 de Agosto, del Amado Jesús Sananda

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Sabemos que nuestra estancia, aquí en la Tierra, responde a lo que se denomina el “Plan Divino”. Pero quizá no se nos ha explicado suficientemente, o más probablemente nuestras limitadas mentes no han alcanzado a comprender que, como el Padre/Madre Dios, nuestra representación intelectiva del UNO, debe permanecer -por Su propia naturaleza y decisión- morando en la Luz, nos creó con la finalidad primordial de ser co-creadores con Él en este planeta, siendo ÉL MISMO EN ACCIÓN. Para esto nos proveyó de un cuerpo físico para transitar esta Tercera Dimensión (3D) en que vivimos, y de 6 cuerpos más para desempeñar las distintas funciones que necesitamos cumplir como humanos en evolución. Lo importante es entender que somos Su Vehículo y parte de Él aquí en la Tierra, y que Él comanda desde nuestro corazón, adonde se encuentra la Gloriosa Llama Triple de Vida y Su Todopoderosa Presencia como Llama Divina, Fuego Sagrado de nuestro Ser. Nos habla y guía desde allí, nos habita, y Su Templo Sagrado es –precisamente- nuestro cuerpo físico. Es por eso que debemos a este cuerpo máximo cuidado y respeto. Sólo debemos oír (al pensar, desear, decir y actuar) la voz que proviene del mismo corazón, el cual funciona como una especie de micrófono/parlante divino. Es exactamente lo mismo que sucede en el cuerpo humano con nuestro cerebro. Todas las demás partes del cuerpo responden al comando del cerebro; sin que por ello resulte que el resto del cuerpo esté separado del cerebro, o desconectado, sino que todo forma un solo cuerpo. Entonces cuando actuamos en consecuencia, siguiendo los dictados de nuestro corazón o del Yo Superior -tal como el cuerpo físico recibe las órdenes del cerebro- (sin confundirnos creyendo que esos pensamientos o sentimientos provienen de allí, cuando en realidad son meras sugerencias enviadas por la mente y la personalidad humana), no hay posibilidad de equivocación ni error de ninguna clase, en especial si estamos acostumbrados a dar todo nuestro Amor, Poder y Reverencia a nuestra Divina Presencia, continuamente.
Por todo esto deberíamos recordar constantemente que somos Dios actuando, y por lo tanto no podemos hacer, decir, pensar ni desear algo que Él mismo no haría, diría, pensaría ni desearía. Debemos sentirnos todo el tiempo siendo Dios en Acción y bendecirlo todo y a todos por el Poder de la Presencia, ordenar la Perfección en todo; ser permanentemente el Amor Divino que todo lo abarca y lo contiene, la Presencia misma de la Paz, la Bondad, la Compasión, la Misericordia, el Equilibrio, la Abundancia de todo lo bueno y la Luz del mundo. Ser faros de Luz iluminándolo todo con la Luz de Dios. Cuando comprendemos esto podemos entender el verdadero significado del YO SOY al decretar, y los efectos que el decreto produce si se hace con intención al pronunciarlo. Es decir con la seguridad de que somos el canal divino que ordena lo decretado, y de que no puede fallar porque es Dios mismo –a través de nuestros labios y de nuestro sentimiento- el que manda que eso sea hecho. Esto, sin embargo, no debe llevarnos a pensar que hacerlo así nos  convertiría en dioses ridículos y personalistas, sino que deberíamos ver y entender que cada uno de nosotros es un mandatario de Dios mismo, el Dios vivo en Acción por expreso mandato y decisión de quien nos creó para transitar la Tierra actuando en su nombre y representación. Y que lo que ordenamos en nombre de YO SOY debe ser cumplido de inmediato, ya que es el jefe supremo el que está ordenando a través de nosotros, porque somos Uno con el Todo y el Todo mismo a la vez. Somos la parte y el todo. Como una gota del océano es parte de él y es a la vez todo el océano.
Así también, a ninguna parte del cuerpo físico se le ocurriría no obedecer las órdenes del cerebro. Todas nuestras células son inteligentes, pero ninguna “discute”, por decirlo así, los impulsos que envía el cerebro, ya que las funciones de todas las células de los diferentes órganos del cuerpo están subordinadas y comandadas por el cerebro. Esas células actúan inteligentemente, entendiendo –desde su Luz, porque todas nuestras células tienen un núcleo que es Pura Luz- que deben responder ciegamente las órdenes/estímulos del cerebro para la supervivencia de todo el organismo, es decir, para el bien mayor, el bien del todo lo que son, la parte y el todo.


YO SOY EL QUE YO SOY

Sananda 

Les abrazo con mi Luz de amor.
Bersida 

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