Mensaje recibido el 5 de
Agosto, del Amado Jesús Sananda
Sabemos
que nuestra estancia, aquí en la
Tierra , responde a lo que se denomina el “Plan Divino”. Pero
quizá no se nos ha explicado suficientemente, o más probablemente nuestras
limitadas mentes no han alcanzado a comprender que, como el Padre/Madre Dios,
nuestra representación intelectiva del UNO, debe permanecer -por Su propia
naturaleza y decisión- morando en la
Luz , nos creó con la finalidad primordial de ser co-creadores
con Él en este planeta, siendo ÉL MISMO EN ACCIÓN. Para esto nos proveyó de un
cuerpo físico para transitar esta Tercera Dimensión (3D) en que vivimos, y de 6
cuerpos más para desempeñar las
distintas funciones que necesitamos cumplir como humanos en evolución. Lo
importante es entender que somos Su Vehículo y parte de Él aquí en la Tierra , y que Él comanda
desde nuestro corazón, adonde se encuentra la Gloriosa Llama Triple de Vida y
Su Todopoderosa Presencia como Llama Divina, Fuego Sagrado de nuestro Ser. Nos
habla y guía desde allí, nos habita, y Su Templo Sagrado es –precisamente-
nuestro cuerpo físico. Es por eso que debemos a este cuerpo máximo cuidado y
respeto. Sólo debemos oír (al pensar, desear, decir y actuar) la voz que
proviene del mismo corazón, el cual funciona como una especie de
micrófono/parlante divino. Es exactamente lo mismo que sucede en el cuerpo
humano con nuestro cerebro. Todas las demás partes del cuerpo responden al
comando del cerebro; sin que por ello resulte que el resto del cuerpo esté
separado del cerebro, o desconectado, sino que todo forma un solo cuerpo.
Entonces cuando actuamos en consecuencia, siguiendo los dictados de nuestro
corazón o del Yo Superior -tal como el cuerpo físico recibe las órdenes del cerebro-
(sin confundirnos creyendo que esos pensamientos o sentimientos provienen de
allí, cuando en realidad son meras sugerencias enviadas por la mente y la
personalidad humana), no hay posibilidad de equivocación ni error
de ninguna clase, en especial si estamos acostumbrados a dar todo nuestro Amor,
Poder y Reverencia a nuestra Divina Presencia, continuamente.
Por
todo esto deberíamos recordar constantemente que somos Dios actuando, y por lo
tanto no podemos hacer, decir, pensar ni desear algo que Él mismo no haría,
diría, pensaría ni desearía. Debemos sentirnos todo el tiempo siendo Dios en
Acción y bendecirlo todo y a todos por el Poder de la Presencia , ordenar la Perfección en todo; ser
permanentemente el Amor Divino que todo lo abarca y lo contiene, la Presencia misma de la Paz , la Bondad , la Compasión , la Misericordia , el
Equilibrio, la Abundancia
de todo lo bueno y la Luz
del mundo. Ser faros de Luz iluminándolo todo con la Luz de Dios. Cuando
comprendemos esto podemos entender el verdadero significado del YO SOY al
decretar, y los efectos que el decreto produce si se hace con intención al
pronunciarlo. Es decir con la seguridad de que somos el canal divino que
ordena lo decretado, y de que no puede fallar porque es Dios mismo –a
través de nuestros labios y de nuestro sentimiento- el que manda que eso sea
hecho. Esto, sin embargo, no debe llevarnos a pensar que hacerlo así nos convertiría en dioses ridículos y
personalistas, sino que deberíamos ver y entender que cada uno de nosotros es un mandatario de Dios mismo, el Dios vivo en Acción por expreso mandato y decisión
de quien nos creó para transitar la
Tierra actuando en su nombre y representación. Y que lo que
ordenamos en nombre de YO SOY debe ser cumplido de inmediato, ya que es el jefe
supremo el que está ordenando a través de nosotros, porque somos Uno con el
Todo y el Todo mismo a la vez. Somos la parte y el todo. Como una gota del
océano es parte de él y es a la vez todo el océano.
Así
también, a ninguna parte del cuerpo físico se le ocurriría no obedecer las
órdenes del cerebro. Todas nuestras células son inteligentes, pero ninguna
“discute”, por decirlo así, los impulsos que envía el cerebro, ya que las
funciones de todas las células de los diferentes órganos del cuerpo están
subordinadas y comandadas por el cerebro. Esas células actúan inteligentemente,
entendiendo –desde su Luz, porque todas nuestras células tienen un núcleo que
es Pura Luz- que deben responder ciegamente las órdenes/estímulos del cerebro
para la supervivencia de todo el organismo, es decir, para el bien mayor, el
bien del todo lo que son, la parte y el todo.
YO
SOY EL QUE YO SOY
Sananda
Les abrazo con mi Luz de amor.
Bersida
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