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lunes, 17 de octubre de 2016

EL USO DE NUESTRA ENERGÍA

Recibido el 13 de junio, de mi Yo Superior.




Buenas noches, mis hermanos! Hoy mi Maestro interno me ha pedido que tome nota de esta instrucción. 
Se trata del uso que debemos hacer de la energía de nuestro Ser.
Me dice que el cuerpo físico (al igual que los demás cuerpos, pero en mayor medida por ser el más denso de los cuerpos) necesita de la energía purísima del universo para funcionar, tal como cualquier máquina necesita un buen combustible o algún tipo de buena energía para alimentarse. 
Los cuerpos del hombre precisan, básicamente, y más aun que el alimento físico, energía divina; y tanto es así que cuando ya no tiene esta energía divina porque la ha consumido sin haber sido capaz de absorber mayor cantidad de ella y retenerla, el cuerpo físico muere, y con él los demás cuerpos mortales, excepto el cuerpo etérico, que sólo se transforma o renueva, pero no es disuelto, porque perderíamos la memoria de vidas anteriores que él tiene como función almacenar.
Concretamente: sabemos que cada vez que inspiramos absorbemos la purísima energía de Dios que nos rodea, e inmediatamente la re-calificamos según nuestros pensamientos, vibraciones y deseos. Volviendo a la comparación con un aparato que funciona con electricidad de 220 watts, digamos que si a este aparato le modificamos el switch y lo conectamos para que funcione con 110 watts, el artefacto se quemará en el instante que lo encendamos. Con el humano ocurre algo parecido: cuando le bajamos la energía adecuada (pura) a una vibración inferior, no se quema o muere de inmediato, pero comienza -o continúa- el deterioro. Cuando elevamos nuestra frecuencia vibratoria (mediante meditaciones, decretos, elevación de conciencia, oraciones, etc.) todos los cuerpos comienzan a funcionar mejor; y vuelven a empeorar cuando malcalificamos la energía nuevamente. Y así ocurre sucesivamente. Por esta razón es tan importante la meditación diaria, porque es una de las mejores formas (junto con la contemplación) de elevación de la conciencia, y por lo tanto, de las vibraciones, así como de calificar bien la energía de la que disponemos y acrecentar la energía purísima de Dios en nuestro ser. 
Nota: Personalmente -no forma esto parte de la canalización- aconsejo, para conseguir un estado vibracional elevado más permanente, realizar periódicos retiros espirituales, a lugares solitarios o retirados, en los cuales poder realizar -en soledad- magníficas meditaciones contemplando y sintiendo las vibraciones de la naturaleza, al amanecer o a la hora del crepúsculo.
Gracias, Maestro, ya lo he transmitido.

Les abrazo con mi Luz de amor.  

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