Este mensaje deviene del análisis profundo de las frases que el Amado Arcángel Zadkiel pronuncia en la Práctica de la LLama Violeta en "Meditaciones Diarias", de Thomas Printz (Amado Maestro El Morya). Es ésta una enseñanza muy antigua, pero precisamente por eso tendemos a olvidarla. Allí dice algo que, analizado en profundidad, es sorprendente: Cuando alguien nos dice algo que nos choca o nos mira con desdén u otra mirada desagradable, o nos hace un feo gesto, en lugar de molestarnos debemos entender que hay una vida dentro del gesto, palabra o mirada; una energía nefasta que necesita ser liberada por nuestra bendición. Por ello, cada vez que nos llegue algo así, deberíamos bendecir el bien en eso y pensar y sentir mucha alegría y agradecimiento por haber transmutado una energía negativa y devuéltola al Cosmos transmutada en Bien, en Energía Pura y Libre. Y del mismo modo proceder con toda energía discordante que toque nuestras auras. Y no molestarnos porque tal o cual persona trae y deja en nosotros bajas vibraciones, porque eso sucede porque hay pocos focos en esta Octava no ascendida que sabemos cómo redimirla liberándola, elevándola por medio de nuestra bendición. Por eso dice que adonde exista un Foco del Fuego Sagrado (y cada uno de nuestros Seres debería serlo, así como cada uno de nuestros hogares) y una corriente de vida que tenga conocimiento de cómo emplear la Llama Violeta, allí esa energía tiene una oportunidad de ser redimida, recalificada, y así ser devuelta a la Primera Causa Universal. Por eso, seguidamente dice: "¡Oh, qué alegría moverse en el Universo liberando energía; amándola libre; y estando en la maestría serena de su propia Divinidad". Al hacer esto podemos sentir que estamos ejercitando la maestría, serena y humildemente, de ser Dios mismo en acción, al transmutar energía impura y regresarla a Él ya renovada.
Y el Arcángel Zadquiel termina diciendo que demasiado frecuentemente dirigimos a otra parte de vida palabras o frases de muy baja vibración, aun bromeando, pero que, si no son bendecidas, transmutadas, es decir "liberadas", son una maldición. Por eso nos pide que toda corriente de vida sea liberada de los inconvenientes que acarrea incurrir en el error de proferir este tipo de expresiones, lo cual se logra a través del control permanente de la palabra hablada. La palabra nos ha sido dada para expresar lo necesario, el Bien y lo bello. Por lo tanto, es preferible practicar el silencio, con la atención sostenida en la Amada y Todopoderosa Presencia YO SOY, antes que pronunciar palabras que no harán más que contaminar las auras de quienes estén próximos, de inmediato, y expandirse luego por el Universo si no son transmutadas al instante.

que bueno seria seguir este consejo!
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