¡Oye! Debes recordar permanentemente que
eres Luz, y que la Luz
te rodea y te penetra como si fuera un cubo de hielo a tu alrededor, y a la vez
ocupa todos tus cuerpos. Así como un cubo de hielo en el que puedes vivir
inmersa, o él rodeándote, vives rodeada de Luz e inmersa en Ella, sólo que no
eres totalmente consciente de ello ¡Eres un ser
luminoso! Por eso, durante todo el día deberías sentirla, bendecirla
para que aumente (ya que todo
lo que se bendice aumenta), poner todas tus dificultades en Ella -que es
dejarlas en las manos de Dios- y extraer de Ella toda la Luz que desees enviar a tus
hermanos que la necesiten. La Luz
es tu energía, tu fortaleza, tu alimento, tu consuelo. Toma la costumbre de
visualizarla constantemente, formar el hábito de recurrir a Ella en cada
momento, y saber, por sobre todo, que Ella es la Luz de tu Divina Presencia. Y que la Divina Presencia
es la solución de todo en la experiencia humana, y este Poder debe ser
difundido para la purificación del mundo.
Debes entender ¡por fin! que Yo no te
limito, como a veces has pensado, ya que necesitas usar tu libre albedrío a
ultranza! Necesitas elegir. Por el contrario, si tú me oyes, Yo te abro las
puertas para que puedas entrar a todas Mis moradas. En cambio, si no me oyes,
vas repartiendo cáscaras de bananas en todos tus caminos y luego resbalando en
ellas, forjando así tus propias limitaciones. Felizmente, cada vez desparramas
menos cáscaras y por lo tanto patinas menos. Lenta, aunque cada vez más
apresuradamente debido a tu esfuerzo personal y a las Poderosas energías
entrantes, con seguridad y firmeza, vas eliminando obstáculos en tu vida. Lo
que mantiene atados a la Tierra
a los humanos son sus propias limitaciones, las barreras y trabas que ustedes
mismos crean. A medida que las van soltando, derribando, van despegándose de lo
terrenal y empiezan a volar. Inician así el verdadero camino de regreso al
Hogar del Padre, de donde un día salieron y generalmente tardan mucho en
encontrar el sendero de retorno al que es, sin embargo, su verdadero hogar.
Naturalmente, cada caso es diferente, y la facilidad o enorme dificultad para
lograrlo depende siempre de la aplicación y de la determinación y
anhelo de retornar que cada Ser particularmente tenga.
Hasta la próxima.
Les saluda siempre con Luz
de amor
Bersida

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