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sábado, 5 de noviembre de 2016

SOMOS LUZ







¡Oye! Debes recordar permanentemente que eres Luz, y que la Luz te rodea y te penetra como si fuera un cubo de hielo a tu alrededor, y a la vez ocupa todos tus cuerpos. Así como un cubo de hielo en el que puedes vivir inmersa, o él rodeándote, vives rodeada de Luz e inmersa en Ella, sólo que no eres totalmente consciente de ello ¡Eres un ser luminoso! Por eso, durante todo el día deberías sentirla, bendecirla para que aumente (ya que todo lo que se bendice aumenta), poner todas tus dificultades en Ella -que es dejarlas en las manos de Dios- y extraer de Ella toda la Luz que desees enviar a tus hermanos que la necesiten. La Luz es tu energía, tu fortaleza, tu alimento, tu consuelo. Toma la costumbre de visualizarla constantemente, formar el hábito de recurrir a Ella en cada momento, y saber, por sobre todo, que Ella es la Luz de tu Divina Presencia. Y que la Divina Presencia es la solución de todo en la experiencia humana, y este Poder debe ser difundido para la purificación del mundo. 
Debes entender ¡por fin! que Yo no te limito, como a veces has pensado, ya que necesitas usar tu libre albedrío a ultranza! Necesitas elegir. Por el contrario, si tú me oyes, Yo te abro las puertas para que puedas entrar a todas Mis moradas. En cambio, si no me oyes, vas repartiendo cáscaras de bananas en todos tus caminos y luego resbalando en ellas, forjando así tus propias limitaciones. Felizmente, cada vez desparramas menos cáscaras y por lo tanto patinas menos. Lenta, aunque cada vez más apresuradamente debido a tu esfuerzo personal y a las Poderosas energías entrantes, con seguridad y firmeza, vas eliminando obstáculos en tu vida. Lo que mantiene atados a la Tierra a los humanos son sus propias limitaciones, las barreras y trabas que ustedes mismos crean. A medida que las van soltando, derribando, van despegándose de lo terrenal y empiezan a volar. Inician así el verdadero camino de regreso al Hogar del Padre, de donde un día salieron y generalmente tardan mucho en encontrar el sendero de retorno al que es, sin embargo, su verdadero hogar. Naturalmente, cada caso es diferente, y la facilidad o enorme dificultad para lograrlo depende siempre de la aplicación y de la determinación y anhelo de retornar que cada Ser particularmente tenga.

Hasta la próxima.

Les saluda siempre con Luz de amor

Bersida

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